Sémola de maíz para la industria cervecera
El uso de la sémola de maíz para la industria cervecera surge como un recurso intencionado con el objetivo de solucionar un problema concreto.
Es decir, entra más en el terreno del azar que en el de la planificación.
Y todo tiene su explicación. La elaboración de la cerveza a lo largo de la historia se ha ido acomodando a los lugares de fabricación lo que ha proporcionado al resultado diferentes cualidades organolépticas y nutricionales.
Todo un camino evolutivo para los amantes de esta bebida llena de matices.
En el caso del uso de la sémola de maíz, también conocida como grit, para la industria cervecera, parece ser que, originariamente, se trató de un mandato de adaptación para los colonos alemanes que emigraron los Estados Unidos en el siglo XIX, donde buscaron la manera de seguir disfrutando de la cerveza aunque tuvieran que renunciar a la malta como materia prima.
El motivo, al parecer, era que la malta nativa de Estados Unidos no ofrecía los mismos resultados que la europea y, entre otras posibilidades, se optó por sustituirla o combinarla con sémola de maíz, obteniendo un mosto similar al europeo.
De este modo, en su búsqueda de un ingrediente adecuado para continuar con la elaboración de una de sus bebidas estrella, aquellos recién llegados encontraron en las plantaciones de maíz la sémola cervecera que se convirtió en la solución para elaborar una cerveza más ligera y con una tonalidad más clara.
El nuevo y exitoso procedimiento nunca se podría haber llevado a cabo en Alemania donde, aún hoy, se mantiene vigente la controvertida Ley Alemana de Pureza de la Cerveza que prohíbe, desde el siglo XVI, el uso de otras materias primas que no sean agua, malta de cebada y lúpulo para la elaboración de cerveza.
La sémola de maíz que se utiliza para la industria cervecera, también llamada sémola cervecera, se consigue a través de la molturación semi-húmeda -templada al vapor a un 20% de humedad- del endospermo y el germen del grano de maíz, tras un proceso de limpieza y descascarillado. El resultado es una molienda de maíz de alto contenido en almidones y caracterizada por una granulometría fina.
Una sémola de maíz ideal para cubrir las necesidades de la industria cervecera en sus procesos de fermentación, tanto por su contenido en almidón como por su bajo contenido en grasa, por tratarse de maíz molido y no de grano entero.
Una sémola de maíz como la que el Grupo Dacsa ofrece a la industria de la cerveza, elaborada con materias primas de primera calidad en origen, no modificada genéticamente y estrictamente alineada con la normativa europea para ofrecer un producto con todas las garantía exigibles para su consumo.
Dacsa presenta a la industria una sémola de maíz que, si bien comenzó su colaboración con la industria cervecera, casi, por casualidad, se ha afianzado como uno de los ingredientes adicionales más demandados.
El camino recorrido desde aquellas primeras colaboraciones entre el maíz y el sector cervecero se ha forjado con objetivos plenamente consolidados como conseguir un
aumento de la proporción de hidratos de carbono del mosto cervecero frente a las proteínas logrando, de este modo, unos resultados que ofrecen a los consumidores gamas de cerveza con características organolépticas más ligeras.
Entre los ejemplos más comunes de cervezas para cuya elaboración la industria utiliza preferentemente sémola de maíz, destacan distintas ales, británicas, belgas y, como no podía ser de otro modo, cervezas norteamericanas.
La sémola de maíz confiere a la cerveza un tono más claro y dorado que el que presentan otros tipos de cerveza, lo que añadido a su suavidad organoléptica y su ligero dulzor, confiere a esta demandada bebida el extra de ligereza y suavidad que sus partidarios buscan.